Dios sólo existe para el que está despierto

“¿Por qué discutir tanto sobre la existencia o no existencia de Dios? Es inútil. En realidad la cuestión se presenta de manera muy simple: para el incrédulo, Dios no existe. ¿Por qué? Porque depende del hombre que las cosas existan o no para él. Observad a alguien que duerme: aunque hayan acumulado todos los tesoros del mundo alrededor de su cama, puesto que no es consciente de ello, es como si no hubiera nada.
¡Cuántos seres humanos están así sumergidos en el sueño de la inconsciencia! Únicamente los sabios, los Iniciados, que son seres que están verdaderamente despiertos, ven los esplendores que les rodean y se alegran por ello; los demás tienen las mismas riquezas a su alrededor, pero no las ven, no las sienten. Todo depende pues del estado de conciencia. Cuando estamos despiertos, ciertas cosas se convierten en una realidad, pero en el momento en que nos dormimos, desaparecen. Lo mismo sucede con la existencia de Dios: aquél que está dormido no la siente y dice que Dios no existe. Que se despierte y sentirá que Dios está ahí, vivo a su alrededor y en él.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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