La Muerte sólo libera a aquél que ya ha aprendido a liberarse

“La existencia humana es como un ovillo que se está deshilvanando: al principio el hilo es sólido, pero a medida que pasa el tiempo, se hace más delgado hasta que se rompe, entonces es el fin. Cada uno debe prepararse para este final, para no asustarse el día en que el ángel de la muerte venga a llevarle de la mano diciéndole: «Sal de esta cárcel en la que estabas encerrado. Vamos, ahora eres libre.»
Pero no basta con abandonar nuestro cuerpo físico para liberarnos. La muerte sólo es una verdadera liberación para aquél que, durante su estancia en la tierra, ha sabido hacer un trabajo interior para desembarazarse de sus debilidades físicas y psíquicas. Si habéis venido a encarnaros, es precisamente, para trabajar para vuestra liberación, para dar a vuestra alma y a vuestro espíritu cada vez más posibilidades de triunfar sobre la materia. Entonces, cuando llegue el fin, os iréis con la sensación de que, allí a donde vais, os esperan. Y después, un día, tras un cierto lapso de tiempo, volveréis a continuar vuestro trabajo.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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