Ayer vi una película hermosa. De mucho mensaje y una frase que me quedó grabada: por qué será, que el único órgano que no se enferma de cáncer es el CORAZON.

Hablaba de las “neuronas emocionales”, neuronas que están latentes en todo humano – células en nuestro cerebro parecidas a neuronas dormidas esperando ser despertadas, cultivadas, para que el corazón a través del amor pueda sanar y sanarse.
Células emocionales, que sólo despiertan a través del AMOR y la FE.

Hay personas en estado vegetativo donde sólo sigue funcionando el corazón. Qué notable verdad? Sabían el significado de célula? significa hueco, cavidad o seno.

En la vida aceptar lo que uno no entiende es un gran desafío.
Sentir que ocurre algo, pero no poder procesarlo con la mente racional, puede producir un “shock”.
Me asombró escuchar decir a alguien: “yo no me puedo permitir estar enferma”. Qué fuerte, si consideramos a la enfermedad un desajuste en nuestro Ser, una manera del alma de avisar que algo no está bien, dando la oportunidad de hacer correcciones.

Pero lo mismo pasa cuando vemos algo que no “nos cierra”, es diferente, o va mas allá de nuestros conocimientos, cuando una situación desestabiliza, cuando nos sentimos heridos…

Si no se tiene la dinámica de procesar experiencias a través de la reflexión con intención de crecimiento interno, la persona inconscientemente se siente desamparada -mas allá de las excusas y justificaciones que exponga,- y comienza a generar imperceptiblemente procesos que se ocultan, miedos, dolor, pérdida del control.

En la vida no se pueden saltar pasos, evadir aprendizajes. Cada etapa, cada experiencia tiene un significado importante.

Si rechazamos el crecimiento evolutivo, las consecuencias suelen ser en igual tono, abruptas. Es así que surgen tantos problemas cardíacos e infartos, como alzheimer.

La apertura del corazón está directamente relacionada con la sanación del niñito interno, de las relaciones, las creencias, los sentimientos, las emociones, el perdón, la capitalización de las experiencias del pasado, y básicamente la intención de entrega, de evolucionar, de dar a la vida un sentido y de tener la experiencia del Amor.
De vivir en Paz.

El Amor es energía que fluye de un corazón sano y nos conecta con toda forma de vida sanamente.
Para amar debemos sanar el apego, el deseo, la separación, la ruptura, la posesión, el control, el miedo, la comparación, el juicio, la critica, el ego. Y esto significa un gran y perseverante trabajo interior.

Abrirnos a la aceptación, al entendimiento respecto al lugar que nos corresponde en la totalidad de las cosas y los acontecimientos, a aceptar la guía de lo Sublime y fluyendo confiadamente en nuestros proyectos e intenciones de ser mejor y de hacerlo mejor.

Hay un orden en el cosmos.
A medida que nos ordenamos se equilibran los ritmos de crecimiento, de evolución.
El corazón no piensa, siente. Para ordenarnos es vital bajar la mente al corazón.

Y recordar, como expresa una hermosa enseñanza musulmana: recordar a Dios viendo como cada estación otorga sus frutos, hasta que el buscador llega a la Divina Presencia. En ese viaje de búsqueda la semilla es plantada en el corazón y debe regarse y alimentarse, hasta que se convierte en un árbol de profundas raíces y comienza a dar frutos.
La fuente del progreso y la simiente del éxito está en despertar del sueño y salvarse del descuido, es el camino del puente hacia el Uno.

Esta enseñanza la hallamos en el corazón y es un estilo de Vida. Comienza cuando cada uno sabe, porque lo siente. Y el camino continúa siempre.

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