Hombre/mujer Tai Chi en los jardines de Palermo

Él/ella ha encontrado el centro de su cuerpo

y desde allí

ahuyenta la ciudad

exorciza su estruendo

cava un cauce quieto desde el cielo a los árboles

se despliega

trébol azul de cuatro pétalos

venera el aire, le devuelve

su resistencia y su misterio de agua

oye la lentitud y la dibuja

se demora en sus músculos de nieve

prueba la fuerza de sus piernas contra el límite invisible

llama a sí la levedad del horizonte

alaba

todo el parque desemboca en su danza silenciosa

lo escuchan hechizados los horneros

y se va

levemente inclinado hacia el oeste

y sin dar vuelta nunca la cabeza

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