“Aparentemente, no se ven más que injusticias en la tierra. Algunos lo tienen todo: salud, belleza, riquezas, talentos, virtudes, y otros tienen muy poco. Pero, en realidad, nada de lo que los humanos han recibido en su nacimiento les ha sido dado por casualidad, de forma arbitraria. Trabajaron en sus otras encarnaciones para obtener todo lo que hoy poseen, tanto en el plano material como en los planos psíquico y espiritual, la Justicia cósmica les ha distribuido los dones equivalentes a sus esfuerzos.
Todo lo que poseemos es pues la consecuencia de numerosas vidas de esfuerzos. Pero, ¡cuidado!, esto no se nos ha dado definitivamente. Para conservar estas adquisiciones en las próximas encarnaciones, cada uno debe servirse de ellas razonablemente, y sobre todo hacer que los demás también se beneficien. Todos los dones que hemos recibido al nacer, debemos hacerlos fructificar, y la mejor forma de hacerlos fructificar, es utilizarlos, no sólo para nosotros, sino también para ayudar a los demás tratando de facilitar su evolución.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov

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